26 sept. 2014

DIOS QUIERE SATISFACER TODAS NUESTRAS NECESSIDADES


INTRODUCCIÓN: Texto bíblico: Mateo 6:9-13

1. En la oración modelo Jesús declara que debemos dirigirnos a Dios para poder tener nuestras necesidades satisfechas. Es una oración simple y al mismo tiempo compleja, tranquila e incendiaria, inofensiva y desafiante.
2. En la oración dada como modelo, conocida como "Padrenuestro", queda claro que todo proviene de Dios y  en Dios lo encontramos todo.
3. En la oración que Jesús enseñó a Sus discípulos y entre ellos nosotros, encontramos lecciones muy valiosas sobre cómo podemos estar plenamente satisfechos aquí en la tierra mientras esperamos el hogar celestial.

I. NUESTRAS NECESIDADS ESPIRITUALES EN LA ORACIÓN MODELO (Mateo 6:9-10):

Todos los seres humanos tenemos, consciente o inconscientemente, la necesidad de buscar un Ser trascendente; sólo la intimidad con Dios llena esa necesidad.

1. La palabra “Padre” señala, en primer lugar en la oración, que Dios quiere el primer lugar en nuestras vidas. Nuestra alma encontrará la paz verdadera y el verdadero placer haciendo la voluntad de Dios, como un niño se somete a su padre.
2. La palabra “Padre” señala la existencia de una íntima relación entre el Creador y la criatura. Dios está en el Cielo y nosotros estamos en la tierra. Dios es eterno y nosotros somos limitados al tiempo. Dios es santo y nosotros pecadores, hay que reconocer eso – “Santificado sea Tu nombre”.
3. La palabra “Padre” también implica que debemos ir a Dios como un niño va al padre terrenal, con humildad y deseo de tranquilidad. La oración es el medio para dirigirnos al santo Dios todopoderoso como nuestro Padre. 

II. NUESTRA NECESIDAD SOCIAL EN LA ORACIÓN MODELO (Mateo 6:9, 12-13):

Todos los seres humanos tenemos, consciente o inconscientemente, la necesidad de relaciones interpersonales; sólo Dios puede resolver las diferencias y unirnos en paz unos con otros.

1. Jesús nos enseña la igualdad entre los seres humanos cuando incluye el pronombre “nuestro” cuando Él nos enseñó a orar: “Padre nuestro”. Nadie es mejor que nadie entre los seres humanos, todos necesitamos a Dios de la misma manera.
2. Jesús nos enseña que hay una condición para que Él nos ofrezca Su perdón, es que primero tenemos que ofrecer el perdón a nuestro prójimo si le ofendimos o incluso si nos ofendieron. Jesús nos enseña a recordar a los demás cuando Le suplicamos el pan de cada día.
3. Jesús nos enseña a orar unos por otros para que Dios nos libre de la tentación y del mal. Debemos fortalecer a los demás con la oración y la acción en conjunto. Esto suple nuestras necesidades de relación.

III. NUESTRAS NECESIDEDES FÍSICAS EN LA ORACIÓN MODELO (Mateo 6:11):

Todos tenemos necesidades no sólo espiritual o relacional, pero también necesitamos cosas materiales. Jesús nos enseña acerca de nuestras necesidades físicas, no está mal pedir por ellas.

1. “El pan nuestro” refleja nuestra necesidad de nutrientes, alimentos; y Dios sabe cómo satisfacer esta necesidad, debemos recurrir a Él diariamente.
2. “El pan  nuestro  de cada día dánoslo hoy” refleja el deseo del alimento diario y el deseo diario de Dios para satisfacer esa necesidad.
3. “El pan  nuestro  de cada día dánoslo hoy” significa que todos los días Dios nos alimenta a través de diversas maneras, del trabajo,  de la siembra, de la cosecha y de la ayuda mutua de todos los seres humanos.

CONCLUSIÓN:

1. El primer propósito de Jesús al enseñar la oración del “Padrenuestro” es para mostrarnos que nuestras necesidades son satisfechas por la íntima oración que nos conecta con Dios como nuestro Padre.
2. El segundo propósito de Jesús haber enseñado la oración del “Padrenuestro” es desafiarnos a vivir en comunión con Dios y con nuestro prójimo socialmente.
3. El tercer propósito de Jesús haber enseñado la oración del “Padrenuestro” es para mostrarnos cuán dependientes somos de Dios, y todo aquel que no busca a Dios con humildad jamás va a tener  todas sus necesidades cubiertas. Habrá un vacío en su alma que sólo Dios lo puede llenar.

Escrito por Pr. Heber Toth Armí
Traducido por Elena Costa

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